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sábado, 7 de febrero de 2009

La pareja y otros pormenores... el amor en minusculas (2)



Puntualicemos, ¿que es esto que sentimos?
Lo que más me llama la atención de este tinglado del amor (en minúsculas por supuesto) es la obsesión por la catalogación.
Para empezar, nos empeñamos en creer que hay varios tipos de amor. Entre otros, diferenciamos el amor filial de la amistad, del amor romántico o de la compasión. Yo, me temo, disiento ante tal parecer. Para mi forma de sentir, sólo existe un tipo de amor, que se combina de forma infinita con diversos y variados factores, haciendo que este se manifieste de uno u otro modo. Si, en cambio, puede variar en intensidad dependiendo de la propia capacidad del amante para sentir tal emoción.
Después de valorado el tipo de amor que sentimos, necesitamos etiquetar (o encasillar, delimitar, restringir, acotar, circunscribir, ceñir…) a la persona receptora de este sentimiento, para conocer cuales son las pautas de comportamiento con respecto a ella y viceversa. No hay polémica mientras las relaciones personales carezcan de interacción emocional. Es decir nos da igual un vecino, que el charcutero o el compañero de trabajo, al fin y al cabo, todos entran el la denominación de “conocidos” y esa no produce mayor conflicto en lo que a temas amatorios se refiere. Pero cuando la emoción entra en juego, la dificultad se presenta. Parece ser, que no es lo mismo relacionarse con un “primo” que con un “amigo”, ni con un “amigo” que con un “amante”, ni con un “amante” que con “mi pareja”.
En principio, estos nexos tampoco darían mayor problema si los susodichos se limitaran a cumplir con exactitud los caracteres genéricos y diferenciales de su definición. Pero, ¡horror, no es así! ¿Que hacemos con un primo por el que sentimos atracción sexual, o por un amigo que nos besa en un momento de pasión sin más connotaciones que mostrar intensamente y sin limitaciones la emoción que le invade en ese efímero instante?¿Que hacemos con aquella persona que nos ama pero no puede sentirse cercenada, mutilada, reducida a comportarse dentro de los lindes que la nominación le impone? Pues, usualmente lo desechamos porque esa situación nos produce tanta inseguridad, temor y desasosiego que no podemos hacerle frente.
Por eso, yo hace un tiempo ya, procuro hablar de mis relaciones con nombres propios (mi relación con… zutano, mengana, perengano) e intento trabajar por que cada relacionado fije sus propias pautas de comportamiento dentro de la interacción convirtiéndolas en originales y únicas, no encasillables.

Ahora que sabemos que sentimos, poseámonos... La pareja
Respecto a la pareja, entro en conflicto con los encasillamientos que la propia denominación de la relación lleva intrínseca y con todos los parámetros incluidos en su definición más generalizada. El peso de la palabra es tal y sus lindes están tan profundamente grabados en nuestra mente que no hace falta que la exigencia del cumplimiento de los mismos sea manifiesto, un sutil aire basta para que todo nuestros patrones se recoloquen en el sitio acostumbrado.
El motivo de la elección del compañero de tránsitos, puede ser variable según el objetivo en la vida de cada uno. Para mi, sería el caminar junto a otro compartiendo la experiencia de conseguir lo que da significado a esta existencia, el entendimiento de la verdadera naturaleza a través del autoconocimiento.

Aunque según mi punto de vista, para que la constitución del emparejamiento sea factible se tienen que cumplir fundamentalmente dos requisitos. Uno, que ambos sientan amor reciproco. Y dos, la voluntad de permanecer juntos por un periodo indefinido de tiempo que ninguno tiene la capacidad de pre-ver, ya que la voluntad o el amor pueden desaparecer en cualquier momento de un futuro incierto. Tampoco significa que todo el tiempo que vayamos a pasar juntos se placentero, ni que tengamos que quedarnos si nuestro deseo ya no es ese.


...La pareja no es una prisión, ni un lugar donde engancharse ambos.
Constituye un encuentro privilegiado en mi camino hacia mi mismo, un encuentro simultáneo con lo otro y con lo mismo. En este encuentro los dos marchamos hacia la meta de la individualidad pero juntos...



Sacrificios, pactos y demás trapicheos
Para analizar estos terminos me remito directamente a palabras de Jorge Bucay en su libro El camino del encuentro…
Sacrificio

...A veces la gente me quiere convencer de que mas allá de la idea de ser feliz, las relaciones importantes son aquellas donde uno es capaz de sacrificarse por el otro. Y la verdad es que yo no creo que el amor sea un espacio de sacrificio. Yo no creo que sacrificarse por el otro garantice ningún amor, y mucho menos creo que ésta sea la pauta que reafirma mi amor por el otro.
El amor es un sentimiento que avala la capacidad para disfrutar juntos de las cosas y no una medida de cuánto estoy dispuesto a sufrir por vos, o cuánto soy capaz de renunciar a mi. En todo caso, la medida de nuestro amor no la podemos condicionar al dolor compartido, aunque éste sea parte de la vida. Nuestro amor se mide y trasciende en nuestra capacidad de reconocer juntos este camino disfrutando cada paso tan intensamente como seamos capaces y aumentando nuestra capacidad de disfrutar precisamente porque estamos juntos...

Para explicarlo a mi manera… si yo me encuentro ante la disyuntiva de algo que no comparto, tengo dos opciones me voy o me quedo. Esa es mi elección. Y si decido quedarme no lo hago por deferencia hacia el otro y apuntándolo en la cuenta de débitos. Me quedo porque elijo libremente hacerlo. Me quedo porque he evaluado que no estoy yendo en contra de algún valor, principio o necesidad fundamental para mi integridad. Me quedo porque decido que puedo tomar esta circunstancia y trabajar con ella para mi propio aprendizaje. Me quedo porque puedo verte como individuo, porque puedo ver tu trabajo y comprender tu perspectiva, y porque aunque no convenga con ella, te respeto. Y sobre todo me quedo, porque tengo la voluntad de hacerlo y porque te Amo. (No me debes nada)

Pactos y compromisos

...Faltaría contestarse, con toda sinceridad, si somos capaces de establecer una pareja pactando clara y definitivamente que no tienes por que desear lo que a mi me gusta.
Y que nos debemos mutuo respeto por encima de todas las cosas. Y que esto implica no solo aceptar sino honrar nuestras diferencias. Y que la prisión no es tal porque la pareja es una elección de un lugar donde estar. Y que la puerta estará siempre abierta (por lo menos para salir). No solemos elegir voluntariamente esa libertad para nosotros, seguramente porque no queremos concedérsela a los demás, sin embargo, de todas maneras la tenemos porque la libertad es un derecho irrenunciable y una condición inevitable. Aunque escojamos armarnos nuestra propias cárceles de ideas, levantando paredes y forjando rejas de acero detrás de las cuales nos sentiremos encerrados, claro, pero con la seguridad que solamente se puede obtener de lo previsible, de lo estático, de lo eterno. Aunque allí dentro me muera de asfixia, de angustia o de aburrimiento...


Pero… ¡se necesita un proyecto a futuro!

Quisiera entender como puedo ser capaz de comprometerme a hacer algo mañana, si ni se si voy a estar viva. Poder, poder, puedo… pero es papel mojado. En ese futuro incierto, no se que sentiré, no se que necesitaré, no se si te querré, no se si te desearé, no se si nuestros caminos seguirán paralelos o se bifurcaran de forma tan dispar que no podamos seguir cogidos de la mano compartiendo travesía. Quizá me gustaría saberlo, porque ignorarlo no es fácil. Significa reconocer que no tengo suelo bajo los pies, que el camino se va haciendo según lo caminas, que mañana desconozco lo que sentirás, desearás o por donde caminarás. Todo lo que difiera de “esto” que siento ahora y que he decidido compartir contigo, esta fuera de mi control. ¿No es suficiente para ti? Déjame que te pregunte… ¿por qué menosprecias lo que te doy, que es lo único que poseo y valoras tanto lo que no te puedo dar? ¿Es esa seguridad tan necesaria para ti que no te importa cimentarla sobre una mentira? y... ¿Es que a caso tu puedes darme aquello que reclamas?


Si, pero hay algo por lo que no paso… Infidelidad, el monstruo inaceptable, inexcusable, imperdonable.
Creo que el ser humano tiene una capacidad ilimitada de amar. Con ello quiero decir que el único limite, como en todo, está en el que el propio individuo se impone. Podemos amar a una única persona, o podemos amar a dos e incluso a tres a la vez, sin que ello reste ni un ápice la cantidad de amor dada a cada uno de los sujetos amados. La ecuación no varía por el numero de factores, si en cambio por la aptitud del amador y la pureza de la emoción.
Evidente para mi y fuera de más explicaciones, es que puede haber sexo sin amor o amor sin sexo. Afortunadamente podemos tener las dos cosas juntas, pero por suerte también van separadas.
Quien defiende que cuando está enamorado ya no desea a nadie más, desde mi punto de vista, o tiene un serio problema de libido, o tiene unas grandes orejeras puestas. Uno puede estar tan concentrado en una persona que no ve más allá de su contorno, pero eso no significa que si ampliamos nuestra visión algunas cosas de las que añadimos a nuestra percepción no hagan que nuestro deseo se dispare. No hace siquiera falta que sea una persona, puede ser un olor, un cuadro, o un simple sonido, pero seguro, lo que mas puede llegar a excitarte es otro semejante.

Ahora, si realmente lo que tengo es miedo, entonces no seré capaz de admitir lo anterior, porque admitirlo supondrá que aunque yo no sienta amor o deseo sexual por otro, mi “preciada posesión” estaría en condiciones de sentirlo y eso, podría dar cabida a una elección por su parte en la que pudiera no salir bien parado. (Y tan tonto soy, que no me doy cuenta que precisamente con mi actitud estoy forzando esa decisión).

Y… yo lo quiero para mi, junto a mi. Así que le encadeno, le inmovilizo, le amenazo, le condiciono, le castro, le mutilo. Da igual que lo que permanezca a mi lado sea una ínfima parte de su integra persona, lo único que me importa es que permanezca a mi lado, para siempre… FIEL.


… Que yo deje de acostarme con otra señorita porque tengo miedo de que mi esposa se entere (o me abandone) es una porquería para con mi esposa, porque en realidad esto no es una elección, y la verdad que el amor es algo tan importante, tan sólido, tan fuerte y tan maravilloso, que solamente puede estar estructurado sobre la libertad.
No se puede amar sin libertad, no se puede amar estando prisionero. Ser fiel por norma no es un acto de amor, es un absurdo. No se trata de aceptar la fidelidad como una pauta establecida socialmente, sino de abrir la puerta para que se quede el que se quiere quedar y que salga el que quiera salir. Y entonces confirmar que el otro se queda. Eso es maravilloso…
Yo añadiría… y entonces ver que el otro vuelve a mi lado una y otra vez porque me Ama y me desea, es indescriptible.


Si te puedes acostar con otros… ¿en que se basa nuestra intimidad?
...Las relaciones íntimas tienen como punto de mira la idea de no quedarse en la superficie, y es esta búsqueda de profundidad la que les da la estabilidad para permanecer y trascender en el tiempo. Una relación íntima es una relación afectiva que sale de lo común porque empieza en el acuerdo tácito de la cancelación del miedo a exponernos y en el compromiso de ser quienes somos.
Un vínculo … relacionado con honrar las cosas que nos hemos dicho, con la posibilidad de que yo sepa, anticipadamente, que puedo contar con vos. Sólo sintiendo honestamente el deseo de que me conozcas puedo animarme a mostrarme tal como soy, sin miedo a ser rechazado por tu descubrimiento de mi.

...cuando percibo tu aceptación total, entonces, y solo entonces puedo mostrarte mi yo más amoroso, mi yo más creativo, mi yo más vulnerable.
La relación íntima me permite, como ninguna, el ejercicio absoluto de la autenticidad. Intimar es darle al otro las herramientas y la llave para que pueda hacerme daño teniendo la certeza de que no lo va a hacer (al menos a propósito)

Una de las características fundamentales de estos vínculos es el respeto a la individualidad del otro.
La intimidad sucederá solamente si soy capaz de soslayarme, regocijarme y reposarme sobre nuestras afinidades y semejanzas, mientras reconozco y respeto todas nuestras diferencias. De hecho, puedo intimar únicamente si soy capaz de darme cuenta de que somos diferentes y si tomo, no sólo la decisión de aceptar eso distinto que veo, sino además la determinación de hacer todo lo posible para que puedas seguir siendo así, diferente, como sos.

Para que tengamos intimidad, es imprescindible que me quieras, que confíes en mi…
La confianza en una relación íntima implica tal grado de sinceridad con el otro, que yo no contemplo la posibilidad de mentirle. Cuando en términos de intimidad hablo de confianza, me refiero a la certeza a priori de que no estás mintiendo. En las relaciones íntimas, no hay lugar para la mentira. Puede ser que decidas no contarme algo, que decidas no compartir algo conmigo, es tu derecho y tu privilegio, pero no me vas a mentir, lo que decidas decirme es la verdad, o al menos lo que honestamente vos creés que es la verdad. Podés estar equivocado, pero no me estás mintiendo.
¿Pero cual es la diferencia entre mentir y ocultar?
Ocultar, en el sentido de no decir, es parte de mi libertad y de mi vida privada. Y tener una relación íntima con alguien no quiere decir terminar con mi libertad ni con mi derecho a la privacidad. Intimar con alguien no significa que yo no pueda reservar un rinconcito para mi solo...


Lo que nos queda finalmente…

… la absoluta inseguridad sobre el futuro, por mucho que estemos juntos hoy, mañana no se puede saber.
…junto con las mentiras, desterrar también la idea de la catástrofe y valorar la relación que realmente uno tiene.

Porque...

Ahora yo sé que no se ama una sola vez ni para siempre, me doy cuenta de que mi esposa bien podría haberme dejado de amar o podría dejar de amarme mañana...

Ahora que sé que el sexo no necesariamente está ligado al amor, me entero de que ella podría elegir con quién va a tener relaciones sexuales.

Ahora que sé que la persona que amo puede amar a mas de una persona a la vez, me doy cuenta de que sentirme querido no garantiza que ella no ame a otros.

Ahora que yo sé que se deja de amar y que ella elige sobre su propia vida. Ahora cuando yo llego a mi casa y mi esposa realmente está para encontrarse conmigo y para amarnos, entonces le doy a ese encuentro el valor que tiene.

Ahora que sé todo esto, y estoy seguro de que mi pareja lo sabe, la conciencia de nuestra libertad de elección lejos de ser una catástrofe es el pasaporte a una relación de pareja mas plena y trascendente...


L.F
+ Jorge Bucay de su libro El camino del encuentro…

viernes, 29 de agosto de 2008

Eros y Tánatos, la muerte del ego y la serpiente que te susurra al oido.

...En el Tantra sexual se trabaja con la entrega en el acto más mundano, que es hacer el amor físico con otro ser humano. Exige no sólo la entrega con el cuerpo (el feudo del ego), también es necesario abrir el corazón y arriesgarse al sentimiento. Ahí comienzan a salir los demonios, tanto en el hombre como en la mujer. Los miedos, el abandono, la lucha, el control, la agresividad. Hay que entregarse, no vale solo con nuestros deseos e impulsos más o menos instintivos, automáticos, con nuestras proyecciones mentales. Hay que ir al corazón. De eso se trata. Por eso el Tantra es un trabajo completo. Trabajamos las energías, la mente, las emociones, el ego, y añadimos además la sexualidad del cuerpo: una dulce bomba.
Pero no hay que tener miedo de los demonios. No hay que huir. Benditos demonios. Son nuestras mentiras, nuestros infiernos creados, que dejamos salir y lo más suavemente posible, despedimos, para no verlos más. El premio: la verdad. La verdad del Espíritu que somos…

…Con las condiciones adecuadas es posible convocar la fusión de las almas y los cuerpos mediante el acto amoroso, sintiendo no sólo las sensaciones físicas y psíquicas propias sino también las desplegadas por la pareja en un intercambio recíproco de goce y energía.
Todo no manifestado, se manifiesta a sí mismo creando el universo a través de la danza de lo masculino y lo femenino, Shiva y Shakti.
La demarcación habitual entre tu y yo parece desvanecerse. Entonces comprendemos súbitamente que nuestra conciencia es completamente independiente de nuestro cuerpo. Las dos conciencias se entremezclan y terminan fundiéndose desafiando las fronteras físicas que normalmente consideramos inamovibles.
La fusión con el otro es uno de los vehículos más “fáciles” para trascender nuestra conciencia y sobrepasar las lindes de nuestro cuerpo, haciendo desaparecer las fronteras individuales…

…Bataille menciona que, en las religiones de sacrificio, los participantes se confundían uno con el otro en el curso de la consumación, y ambos se perdían en la continuidad establecida por ese acto de destrucción.

Jaime Sabines dice: “[...] Alguien me habló al oído despacio lentamente, me dijo: vive, vive, vive, era la muerte”.

Heidegger: a) ser un muerto viviente ó b) vivir la muerte para caer en la cuenta de que somos únicamente en las cosas que revelan nuestra existencia, son esos encuentros con nuestro deseo, lo que nos hacen sentir que estamos vivos…

…Para matar al ego hay que suicidarse, tirarse al vacío. Hay que confiar que, morirás para nacer de nuevo. Muerte y renacimiento. Destrucción y creación. Eros y Tánatos. Eros, una pulsión sexual tendente a la preservación de la vida, y Tánatos, la pulsión de muerte…

…De ahí, la fascinación y el miedo. La fascinación es el conocer la experiencia misteriosa a través de la que todo el mundo tiene que pasar, a través de la cual han pasado muchas veces, pero que se ha atravesado inconscientemente. Y el miedo es que quizás la muerte sea sólo el final y no haya otro comienzo…

…Te resistes, no quieres separarte; no estás dispuesto, no estás en un estado de «dejarte ir». En lugar de resistencia hay un tremendo querer, un deseo, una apasionada acogida. Lo quieres, lo deseas desde las profundidades más hondas de tu corazón…

…Sencillamente “desaparecer”. Ponerse en manos del Espíritu, dejar de interferir en el mundo y en las cosas con nuestros juicios, nuestras interpretaciones y nuestros planes y deseos, y sencillamente vivir esa frase de “Hágase tu Voluntad” (y no la mía). Es abrirse al corazón, que es unión, aceptación y dejar de oponer resistencia, dejar de buscar salvaciones alternativas…


Para la entrega a nivel físico se necesita un objeto a quien inmolarse y, ¿cual más adecuado que aquel que te completa en tu totalidad, aquel que representa toda tu sombra y que activa tus zonas más oscuras? Unidos te convertirá en puro “Ser”, sin límites.
Pero tal “partenaire” troca el suicidio en algo aún más complejo. ¿Cómo abandonarte en brazos de aquello que representa todo lo que no puedes aceptar? ¿Cómo acatar el “Hágase tu voluntad” frente a tal verdugo?
El miedo se hace dueño del sometimiento, de la ofrenda, de la consagración. La lucha usurpa el puesto a la abnegación, balanceando tu ser entre el deseo y el rechazo, el sentimiento y la razón, entre el ego y el espíritu. Permaneciendo en el anhelo intuido de acceder a la existencia suprema del desaparecer.
Aquella serpiente del Paraíso que susurraba al oido de Eva que mordiera el fruto prohibido (vive, vive), es la misma Kundalini que asciende durante tu agonía hacia el despertar hasta que finalmente, eres capaz de fenecer.


Uno de los símbolos más característicos de los Yidams tántricos es el cuchillo curvo con el que se degolla el ego y…
“Me soñé que era un cerdo totalmente entregado, rendido, esclavo de su inapelable muerte a voluntad de su tenebroso degollador”.


Mi Principe de las tinieblas, ¿ahora que he descubierto tu identidad vas a desvanecerte en mi realidad?
L.F.

jueves, 24 de abril de 2008


El Amor es insensato, no razona.
La Razón busca un beneficio.
El Amor se te declara,
consumiéndose, inmutado.

Sin embargo, en medio del sufrimiento,
el Amor avanza como una rueda de molino,
sencilla y de dura superficie.

Habiendo muerto de interés personal,
lo arriesga todo y pide nada.
El Amor pierde apostando cada regalo
otorgado por Dios.

Sin causa, Dios nos dio el Ser;
sin causa, devuélvelo otra vez.
(Gracias M.)

sábado, 16 de febrero de 2008


...él sabía que no era su hombre, ella sabía que no era su mujer. Aun así, se entregaron el uno al otro, dejando en manos de la vida la responsabilidad de separarlos cuando llegase el momento. Esto, en vez de disminuir la entrega, hizo que los dos viviesen cada instante como si fuese el último, y el amor entre ellos pasó a tener la intensidad de las cosas que se tornan eternas porque saben que van a morir...
Brida. Paulo Coelho
(4 jec ty)

viernes, 8 de febrero de 2008

el AMOR



¿Qué es amor?... Es una profunda necesidad de ser uno con el todo, una profunda necesidad de disolver en una unidad el tú y el yo. El amor es así porque estamos separados de nuestra propia fuente. De esa separación surge el deseo de volver al Todo y de unificarse con El.

Tu ego se ha convertido en una barrera entre tú y tu tierra: el Todo. El hombre se asfixia, no puede respirar, ha perdido sus raíces. Ya no es alimentado. El amor es un deseo de nutrición; el amor es enraizarse en la existencia .

El amor en uno mismo es valioso: no tiene ningún propósito, no tiene ningún fin.
Tiene una inmensa significación; una gran alegría; un éxtasis en sí mismo, pero estos no son fines. El amor no es un negocio donde importan los propósitos, las metas. Siempre hay una cierta locura en el amor.... El amor no tiene razón alguna.

Amor es el encuentro, el encuentro orgásmico de la vida y la muerte .... Para alcanzarlo, hay cuatro pasos que deben recordarse.
El primero: estar aquí y ahora, porque el amor sólo es posible en el «aquí-ahora». No puedes amar en el pasado.
El segundo paso hacia el amor es: aprende a transformar tus venenos en miel...
El tercer paso hacia el amor es compartir tus cosas positivas, compartir tu vida, compartir todo lo que tengas. Todo lo bello que tengas, no lo escondas.
Y la cuarta: sé la nada. Una vez que comienzas a pensar que eres alguien, te estancas. Entonces el amor no fluye. El amor sólo fluye de alguien que no es nadie. El amor mora sólo en la nada.
Cuando estás vacío, hay amor. Cuando estás lleno de ego, el amor desaparece. El amor y el ego no pueden converger.

Ama como algo natural, tal y como respiras. Y cuando ames a alguien, no empieces a exigir; si no desde el principio mismo estarás cerrando las puertas. No tengas ninguna expectativa. Si algo aparece en tu camino, siente gratitud. Si nada viene, no es necesario que venga, no lo necesitas, no puedes mantener esa expectativa.

El amor no es un negocio, así que deja de tratarlo como tal. Sino, malograrás tu vida, el amor y todo lo que hay de hermoso en ello, porque todo lo que es bello no es en absoluto negociable. El negocio es la cosa más fea del mundo, un mal necesario. Pero la existencia no sabe acerca de negocios. Los árboles florecen, no es un negocio; las estrellas brillan, no es un negocio y no tienes que pagar por ello y nadie te exige nada. Un pájaro viene y se posa en tu puerta, te canta una canción y no te pide un certificado o algo así. Ha cantado su canción y luego, muy contento se va volando, sin dejar huellas. Así es como el amor crece. Da y no esperes a ver cuánto puedes conseguir.

Conviértete en un individuo, eso es lo primero. Lo segundo: no esperes perfección, no pidas y no exijas. Ama a la gente común. No hay nada de malo en la gente común. La gente común es extraordinaria ¡Cada ser humano es tan único! Ten respeto por ese ser único.
Tercero: da y da sin ninguna condición, y sabrás qué es el amor.

La palabra «amor» puede tener dos significados absolutamente diferentes; no sólo diferentes, sino diametralmente opuestos. Un significado, es el amor como relación de pareja; el otro es el amor como un estado del ser.
En el momento en que el amor se vuelve una relación de pareja, se convierte en esclavitud, porque hay expectativas, hay exigencias y hay frustraciones, y un esfuerzo de ambos lados para dominar. Se convierte en una lucha por el poder....
.... el amor como un estado del ser es una palabra totalmente diferente. Significa que tú simplemente amas; no estás estableciendo una relación de pareja. Tu amor es como la fragancia de una flor. No crea una relación; no te pide que seas de una forma determinada, que te comportes de cierta manera, que actúes de cierta forma. No exige nada. Simplemente comparte. Y en este compartir, tampoco existe el deseo de recibir una recompensa. El mismo compartir es la recompensa.
Cuando el amor se convierte para ti en una fragancia, tiene una tremenda belleza y posee algo que está muy por encima de la mal llamada humanidad. Tiene algo de divino.

Quiero que sepas que el amor llega de improviso. No como una consecuencia de algún esfuerzo de tu parte, sino como un regalo de la naturaleza. En ese momento no lo hubieras aceptado si hubieses estado preocupado porque algún día, de pronto, pudiera terminar. Así como viene se va.
Pero no hay necesidad de preocuparse, porque si una flor se ha desvanecido, otras flores llegarán. Las flores siempre seguirán naciendo, pero no te aferres a una flor, de lo contrario, pronto te encontrarás aferrado a una flor muerta. Y esa es la realidad: la gente se aferra a un amor muerto, que alguna vez estuvo vivo.

Cuando no tienes amor, le pides al otro que te lo dé. Eres un mendigo. Y el otro te está pidiendo que se lo des a él o a ella. Ahora bien, dos mendigos extendiendo sus manos uno al otro y ambos con la esperanza de que el otro lo tenga... Naturalmente ambos se sienten derrotados y ambos se sienten engañados.
Esta es la paradoja: aquellos que se enamoran no tienen amor, por eso se enamoran. Y porque no tienen amor, no pueden darlo. Y algo más : una persona inmadura sólo se enamora de otra persona inmadura, porque sólo ellas pueden comprender el lenguaje de la otra. Una persona madura ama a una persona madura. Una persona inmadura ama a una persona inmadura.
El problema básico del amor es madurar primero, entonces encontrarás una pareja madura; entonces la gente inmadura no te atraerá para nada. Es sencillamente así.

...cuando dos personas maduras están enamoradas, ocurre una de las más grandes paradojas de la vida, uno de los fenómenos más bellos: están juntos y sin embargo tremendamente solos; están tan unidos que casi son uno. Pero su unión no destruye su individualidad, de hecho, la realza: se vuelven más individuos. Dos personas maduras enamoradas se ayudan mutuamente a ser más libres.

Yo te amo. No puedo evitarlo. No es cuestión de que pueda amarte o no, simplemente te amo. Si no estuvieses aquí, este lugar estaría lleno de mi amor, no habría ninguna diferencia. Estos árboles todavía recibirían mi amor, estos pájaros lo seguirían recibiendo. E incluso si todos los árboles y los pájaros desaparecieran, eso no haría ninguna diferencia: el amor seguiría fluyendo. El amor es, así que el amor fluye.

Así como la luz rodea a la llama, el amor te rodea. Tú eres amoroso, eres amor.
Entonces tiene eternidad. No está dirigido a nadie. Cualquiera que se acerque beberá de él. Cualquiera que se acerque a ti estará encantado con él, enriquecido por él. Un árbol, una roca, una persona, un animal, no importa. Incluso si estás sentado, solo... Buda, solo, sentado bajo su árbol está irradiando amor. El amor está constantemente lloviendo a su alrededor. Eso es eterno y ése es el verdadero anhelo del corazón.
Osho

lunes, 17 de diciembre de 2007

El amor que nunca muere
El corazón despierto, la bodhichitta, emerge cuando liberamos la tensión entre esto y aquello, la lucha entre nosotros y ellos. A nivel relativo, sentimos nuestro noble corazón como parentesco y conexión con todos los seres. A nivel absoluto, lo experimentamos como espacio abierto o ausencia de lugar en que apoyarnos.
La bodhichitta despierta la ternura, por eso no podemos usarla para tomar distancia. Tampoco podemos reducirla a una abstracción sobre la vacuidad esencial del dolor; no podemos evadirnos diciendo: «No está ocurriendo nada y no hay nada que hacer»
Lo relativo y lo absoluto trabajan en conjunto para conectarnos con el amor ilimitado. Compasión y Shunyata (vacío) son las cualidades del amor que no morirá.


El poeta Rumi escribe sobre los viajeros nocturnos que buscan la oscuridad en lugar de huir de ella, que buscan la compañía de personas dispuestas a conocer sus propios miedos. Los viajeros de la noche descubren la luz de la bodichitta en los pequeños miedos de una entrevista de trabajo o en los terrores ingobernables impuestos por la guerra, los prejuicios y el odio; en la soledad de la viuda, en la ternura de la pena misma o en el horror de los niños avergonzados o que han sufrido abusos.
Accedemos a ella en los momentos que apreciamos las cosas, cuando percibimos el cielo azul o
nos detenemos a escuchar la lluvia ... Esta disponible en la música en la danza en el arte, en la poesía. Cuando dejamos de apegarnos a nosotros mismos y miramos el mundo que nos rodea, cuando conectamos con el dolor o con la alegría, cuando abandonamos el resentimiento y la queja.

En el proceso de descubrir la bodhichitta, en vez de trascender el sufrimiento de todas las criaturas, nos dirigimos hacia la turbulencia y la duda. Saltamos dentro de ella, nos deslizamos en ellas, entramos en ellas de puntillas. Exploramos la realidad, lo impredecible de la inseguridad y e dolor, y tratamos de no quitárnoslo de encima. Aunque nos lleve años, aunque nos lleve vidas enteras, dejamos las cosas ser lo que son. Vamos bajando cada vez más, a nuestro propio paso, sin apresurarnos ni ser agresivos. Millones de personas avanzan con nosotros, son nuestros compañeros en el despertar que deja atrás el miedo. En el fondo mismo descubrimos agua, el agua curativa de bodhichitta. Allí abajo, en lo más denso de las cosas, descubrimos el amor que nunca muere.
Pema Chödrön